Ácidos biliares

Introducción

Los Ácidos Biliares Totales (ABT) son esteroides de 24 carbonos formados a partir del colesterol en el hígado. Los principales 5 Ácidos Biliares (AB) conforman el 99% del total de estos compuestos que se forman en fluidos corporales. La química y fisiología de los AB ha sido ampliamente estudiada, los primeros trabajos sobre la determinación de su estructura molecular fueron realizados por el doctor Heinrich Otto Wieland en la Universidad de Munich en los años 20′s. Por sus investigaciones de la constitución de los AB y sustancias relacionadas, el Dr. Wieland recibión el premio Nobel de Química en 1927.

A lo largo de los últimos 50 años, la química y biología de los AB ha sufrido un gran desarrollo, así como el nivel de ABT ha sido bien establecido como prueba diagnóstica y aceptado en la práctica clínica. La Determinación de ABT tiene gran valor como indicador de enfermedad hepática, prueba de prognosis de la infección por Virus de Hepatitis C e indicador de colestasis del embarazo.

Composición de los AB

El hígado sintetiza dos AB primarios, el ácido cólico y el ácido quenodesoxicólico, ambos a partir del colesterol. Estos AB primarios son convertidos a AB secundarios, el ácido desoxicólico y el ácido litocólico, en el intestino por acción de la microbiota bacteriana. Una fracción del ácido quenodesoxicólico es entonces transformada en AB terciarios, ácido ursodesoxicólico, en el hígado. Todos los ácido biliares secretados por el hígado se encuentran conjugados con aminoácidos, ya sea con glicina o con taurina. Las formas conjugadas de los AB luego se acomplejan con sodio para convertirse en sales biliares. En el diagnóstico clínico la determinación de ABT se refiere a la prueba de la suma de todas estas formas de compuestos (AB primarios, secundarios, terciarios y sus conjugados). La composición promedio de la bilis humana es de 38% de conjugados de colato, 34% de conjugados de quenodesoxicolato, 28% de conjugados de desoxicolato, y de 1 a 2% de conjugados de litocolato.

Función Fisiológica de los AB:

Los AB son los principales constituyentes de la bilis, y en los mamíferos equivale aproximadamente al 67% de la secreción biliar. Son secretados a través del conducto biliar durante la contracción intestinal. Ya que los AB poseen regiones polares y no polares, las moléculas como los AB son capaces de solubilizar los lípidos biliares, actuando como un detergente para emulsificar gotas de grasa de la dieta a través de la formación de micelas. Esto incrementa significativamente el área superficial de las grasas, facilitando la digestión de estas por la lipasa, que de otra forma no puede acceder al interior de éstas. Los AB son así importantes no sólo para la solubilización de las grasas, sino también para su transporte y absorción así como de las vitaminas asociadas como la vitamina E y D. También la habilidad de los AB de solubilizar el colesterol en la bilis es el principal mecanismo de eliminación de colesterol del organismo, previniendo su acumulación con su consecuente riesgo de aterosclerosis.

Metabolismo de los AB y la Circulación Enterohepática

Más del 90% de los AB son reabsorbidos activamente (por una bomba dependiente de sodio), del ileum hacía la circulación hepático-portal, donde son aclarados y re-secretados por el hígado para una vez más ser almacenado en la vesícula biliar. De esta forma los AB recirculan entre 5 y 10 veces al día. El hígado aclara aproximadamente 20 gramos de sales biliares de la sangre cada día.

Menos del 1% de los ABT se encuentran presentes en sangre periférica, gracias a la alta eficiencia del hígado. En todo momento los niveles de AB circulantes se encuentran determinados por el equilibrio entre la absorción intestinal y la eliminación hepática. Sin embargo cuando la circulación enterohepática se encuentran afectada, los niveles de AB se incrementan como resultado de la disminución en la eliminación hepática, esto como consecuencia de una disminución en el aclaramiento hepático o por derivación portosistémica.

Valor Diagnóstico de la Determinación de ABT

El hígado remueve efectivamente los AB de la circulación portal, gracias a la presencia de transportadores de AB en la membrana sinusoidal del los hepatocitos. La alta eficiencia (con un aclaramiento del primer paso de entre un 75 – 90%), es la razón de que los niveles en sangre periférica se mantengan bajos ( 0 – 10 μmol/L), comparados con la concentración en sangre portal (60 – 80 μmol/L). Así cualquier decremento en la extracción causado a su vez por una disminución en el flujo de sangre al hígado, por daño hepatocelular, o por cualquier compromiso de la función hepática resultará en un incremento de los niveles séricos de ABT. Así que su concentración es un indicador altamente sensible de la función hepática, reflejando tanto la función de síntesis hepática, como la secreción y la re-absorción. Por esta razón la determinación de ABT ayudará a detectar cambios en la funcionalidad hepática antes de la aparición de signos de enfermedad más avanzados como lo es la ictericia. En esta sensibilidad temprana radica la importancia de esta determinación para el diagnóstico clínico, ya que posibilita el tratamiento de pacientes antes que un daño extenso y potencialmente irreparable ocurra. Los estudios con diferentes enfermedades hepáticas muestran que los niveles séricos de ABT se puede utilizar para evaluar la disfunción hepática con información valiosa que no es suministrada por las pruebas convencionales de función e integridad estructural hepática (Bilirrubinas Totales y Fraccionadas, AST, ALT, GGT, Fosfatasa Alcalina, etc).